martes, 12 de marzo de 2013

HABLEMOS DE SEXO

Todos los padres tenemos claro que en algún momento de la vida debemos responder a las preguntas que hacen nuestros hijos acerca del sexo, de cómo nació el hermanito, de dónde vino o cómo nos reproducimos.

Es normal que los niños tengan estas dudas y que a determinada edad ya no crean el cuento de la cigüeña.

Para la psicóloga y psicoterapeuta Gina Graham, la mayoría de las veces, cuando llega el momento de responder esas preguntas, los padres no encuentran las respuestas exactas por miedo o también por desconocimiento.

Por ello, la psicoterapeuta especialista en niños, cree importante que hablemos de este tema con nuestros hijos desde que son pequeños, desde la temprana infancia.

"El contenido de lo que se dice dependerá en gran medida de la edad del niño y de las preguntas que este haga a los padres", agrega Graham.

Por lo tanto, señala que, debemos tener cuidado con las interpretaciones y significados que ponemos los adultos frente a determinadas conductas.

"Hay que evitar juzgas las conductas de un niño desde la perspectiva de un adulto", dice.

CONCEPTOS CLAROS
Gina Graham advierte que es importante que tengamos clara la idea que sexualidad es algo más allá de los genitales, que la sexualidad tiene que ver con nuestro cuerpo, con nuestros sentimientos, con la forma como nos expresamos, tiene que ver también con esa necesidad de compartir con los demás, con cómo nos percibimos, a nosotros y, por lo tanto, también con la autoestima.

SIN TABÚES
Por ello, agrega la psicóloga, la mejor manera de hacerlo es integrando estos conceptos, además de dejar de lado los tabúes y tener nosotros mismos una actitud positiva frente a nuestra propia sexualidad. Es decir, aceptar que es una expresión natural y positiva, que comprende diversas dimensiones como la psicológica, social, emocional y corporal y, por lo tanto, es propia de toda personas.

Fuente: El Comercio, Mi hogar, 3 de marzo del 2013, pág. 16

viernes, 1 de junio de 2012

MOJAR LA CAMA

Muchos padres llegan ala consulta psicológica preocupados poruqe sus hijos "mojan la cama". Este problema es llamado enuresis y es un síntom relativamente común en los niños. Fuera de algunos casos en las que la enuresis se debe a problemas físicos específicos, la mayoría de veces es un síntoma que se relaciona con factores emocionales. Si bien no se puede establecer el perfil de personalidad específico de los niños que presentan este síntoma, dificultades psicológicas como ansiedad, temores, pesadillas o problemas en el entorno (separación de padres, muerte de algún familiar, el nacimiento de un hermano) pueden desencadenar o agravar el problema. Las dificultades con los padres, ya sea en la relación afectiva o en la educación del control de esfínteres, también se han relacionado con la génesis con la enuresis. Padres excesivamente rígidos con la limpieza o que inician la educación del control de esfínteres muy tempranamente pueden causar este problema. No se debe olvidar que el control de esfínteres se dará cuando el niño esté maduro físicamente para lograrlo, no antes. Por otro lado, padres sobreprotectores también podrían dificultar que el niño logre aprender a controlar su vejiga. Será necesario evaluar cuáles son los factores causantes del problema en cada caso para tratarla.

Fuente: El Comercio. Mi Hogar, domingo 27 de mayo del 2012, pág. 10.
LA ORATORIA: UN DESAFÍO IMPOSIBLE PARA MUCHOS

La mayoría de psicológos coincide en que el miedo a hablar en público no es genético, sino que tiene que ver con los modelos de la infancia o los refuerzos negativos que se recibieron.
"El espectro es amplio y depende del momento de la evolución, señala Malena López-Soria Salas, especialista en psicología de la salud, educativa y organizacional. "Un niño con miedo de expresarse ante los compañeros es algo normal en quien no ha alcanzado la meadurez suficiente paran enfrentar sus argumentos sin miedo al rechazo".
El problema es cuando no hay concordancia entre la edad, el tipo de discurso y el tipo de público. Por ejemplo, es normal que uno sienta miedo al sustentar una tesis, pero si esa persona en su vida profesional sigue teniendo miedo de dirigirse a sus colegas, si no se atreve a defender sus ideas o hacer preguntas, ese miedo es restrictivo en su vida y puede convertirse en fobia.


Generalmente la causa de una fobia son los refuerzos negativos en la infancia -el niño pregunta y el papá le grita que se calle-, un episodio violento o algún modelo con un problema similar -el papá es muy miedoso y el niño lo percibe-. "La fobia a hablar en público suele desarrollarse cuando una persona que tenía predisposición a la timidez ve reforzada esa tendencia".
El primer paso para superar la fobia es reconocer que uno la tiene. Luego hay que pasar por un proceso de indagación para encontrar la raíz del problema, un proceso que debe ir acompañado de algún tipo de terapia individual o grupal.

Los cursos de oratoria son bastante recomendables, tanto si se sufre de una fobia como si se es muy tímido, ya que no sólo le servirán para vencer el miedo a hablar en público, sino a expresarse mejor de forma oral en general.
En un espacio social donde se fomenta la discusión, la gente verbaliza y se comunica. Donde hay mucha represión o celo por la norma, es menos probable que se desarrolle el temor a hablar en público.
Es importante que en la casa y en el colegio sen fomente el respeto a la opinión ajena, pues un ambiente de tolerancia evita que surja el miedo a expresarse.
Si un niño recibe constantes refuerzos en el tema de la inseguridad general, puede verse afectada la confianza en sí mismo.

Fuente: El Comercio. Mi hogar, domigno 27 de mayo del 2012, pág. 10.

domingo, 6 de mayo de 2012

LA VIOLENCIA: una cadena peligrosa

De acuerdo, al psicólogo social Jorge Yamamoto, de la Pontificia Universidad Católica del Perú, es posible que los sicarios o asesinos hayan activado genes de la violencia en sus hogares, donde podrían haber sido víctimas de maltrato físico, sexual o psicológico.
Esto significa -explica Yanamoto- que alguien puede tener la cadena de los genes de la violencia, pero si durante su vida no ha tenido cómo alimentarla, no será una persona violenta. Por esto, el psicólogo destaca que la importancia de las familias bien constituidas para la sociedad. También señala que la inclusión social ayuda a evitar frustraciones y posibles respuestas agresivas.
Por supuesto, otra explicación de la violencia está en la psicopatía. La persona con un problema de este tipo carece de sentimiento de culpa y agrede fácilmente.
Una tercera explicación sobre este tema la ofrece el neurólogo Javier Flórez del Águila, director del centro Diagnósticka: "La violencia es una de las funciones instintivas cuando el hipotálamo funciona mal. Se pueden presentar reacciones impensadas en ese estado. Y si a esto se agrega fármacodependencia o alcoholismo, entonces se bloquea el control que podría ejercer el cerebro y viene la violencia".
La ira, la agresividad o la violencia son emociones legítimas del individuo. Pero cuando sus manifestaciones afectan a los demás, hay que buscar un mecanismo de control y protección de la población.
Hay un tipo de violencia que surge como consecuencia de una enfermedad, la epilepsia temporal. Como indica el neurólogo Javier Flórez, no se presenta como convulsiones, sino con actos de violencia que luego el enfermo no recuerda. Por momentos se 'desconecta', agrede y vuelve sin recuerdos de lo que ha hecho. Esto se debe a una lesión en el lóbulo temporal, que podría deberse a un traumatismo muy severo. En general, las lesiones que producen la epilepsia temporal son congénitas (de nacimiento), no genéticas (heredadas).
Si una persona comete un asesinato en una crisis de epilepsia temporal, sería inimputable, opina el doctor Florez. Por supuesto, habría que demostrar que la enfermedad existe con una resonancia magnética o un electroencefalograma.
Fuente: El Comercio. Mi hogar, página 10. Domingo 1 de abril del 2011.

sábado, 24 de marzo de 2012

LOS REPROCHES EN LA RELACION

Quien no ha utilizado la ironía, las indirectas o las expresiones agresivas para regañar alguna vez a su pareja. Si esta conducta se hace cotidiana en su relación, puede dañarla seriamente, ya que genera dolor, culpa, enojo y tristeza en el otro. Pero más allá de las expresiones altisonantes, los regaños expresan la insatisfacción de nuestras necesidades y expectativas, una responsabilidad que traspasamos a la pareja, quien no siempre puede satisfacerlas, refiere Judith Sandoval, directora del Instituto Peruano de Psicoterapia Gestalt.
Cuando llegan los reproches, se puede creer que la pareja esta en crisis, pero desde el punto de vista psicológico se trata de la incapacidad de uno de los miembros de satisfacer sus propias emociones o expresar sus necesidades, comenta Sandoval. Aquí el trabajo consiste en terapia individualizada para determinar la insatisfacción y cómo poder superarla. En algunos casos puede recomendarse la separación de la pareja si no se logran mejoras, pues los reproches constantes son una forma de violencia psicológica.
En casos menos críticos se trabaja en reforzar la comunicación asertiva de emociones y necesidades, en proponer modos de resolución de problemas y llegar a acuerdos comunes.