LA ORATORIA: UN DESAFÍO IMPOSIBLE PARA MUCHOS
La mayoría de psicológos coincide en que el miedo a hablar en público no es genético, sino que tiene que ver con los modelos de la infancia o los refuerzos negativos que se recibieron.
"El espectro es amplio y depende del momento de la evolución, señala Malena López-Soria Salas, especialista en psicología de la salud, educativa y organizacional. "Un niño con miedo de expresarse ante los compañeros es algo normal en quien no ha alcanzado la meadurez suficiente paran enfrentar sus argumentos sin miedo al rechazo".
El problema es cuando no hay concordancia entre la edad, el tipo de discurso y el tipo de público. Por ejemplo, es normal que uno sienta miedo al sustentar una tesis, pero si esa persona en su vida profesional sigue teniendo miedo de dirigirse a sus colegas, si no se atreve a defender sus ideas o hacer preguntas, ese miedo es restrictivo en su vida y puede convertirse en fobia.
Generalmente la causa de una fobia son los refuerzos negativos en la infancia -el niño pregunta y el papá le grita que se calle-, un episodio violento o algún modelo con un problema similar -el papá es muy miedoso y el niño lo percibe-. "La fobia a hablar en público suele desarrollarse cuando una persona que tenía predisposición a la timidez ve reforzada esa tendencia".
El primer paso para superar la fobia es reconocer que uno la tiene. Luego hay que pasar por un proceso de indagación para encontrar la raíz del problema, un proceso que debe ir acompañado de algún tipo de terapia individual o grupal.
Los cursos de oratoria son bastante recomendables, tanto si se sufre de una fobia como si se es muy tímido, ya que no sólo le servirán para vencer el miedo a hablar en público, sino a expresarse mejor de forma oral en general.
En un espacio social donde se fomenta la discusión, la gente verbaliza y se comunica. Donde hay mucha represión o celo por la norma, es menos probable que se desarrolle el temor a hablar en público.
Es importante que en la casa y en el colegio sen fomente el respeto a la opinión ajena, pues un ambiente de tolerancia evita que surja el miedo a expresarse.
Si un niño recibe constantes refuerzos en el tema de la inseguridad general, puede verse afectada la confianza en sí mismo.
Fuente: El Comercio. Mi hogar, domigno 27 de mayo del 2012, pág. 10.
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